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El calor como nueva arma para que los hackers descubran tus contraseñas.

Se incrementa 164% negocio del cibercrimen
Este método, que aún requiere estar en las inmediaciones del objetivo, no debería ser aplicable por mucho tiempo en ciertos dispositivos con los nuevos sistemas de protección sin contraseña.

Gracias al calor que dejan los dedos sobre las teclas de un teclado, una inteligencia artificial es capaz de descubrir hasta las contraseñas más complejas. 

Gracias al calor que dejan los dedos sobre las teclas de un teclado o un teléfono inteligente, una Inteligencia Artificial es capaz de descubrir los códigos y contraseñas, incluso las más complejas, según investigadores de la Universidad de Glasgow, Escocia.

De hecho, es posible adivinar las contraseñas ingresadas en una computadora, un teléfono inteligente y sobre todo, un cajero automático, analizando los residuos de calor que dejan los dedos del usuario cuando ingresa su contraseña o su código, concluyeron en un estudio. Publicado por la prensa especializada. Para llevar a cabo esta técnica, investigadores de la Universidad de Glasgow han desarrollado un sistema denominado “Thermo Secure”, un experimento mediante el cual han demostrado que con cámaras térmicas e inteligencia artificial, en ocasiones de libre acceso, un hacker inteligente puede crear a bajo coste un sistema para recolectar credenciales de dispositivos en segundos.

Para que esto funcione, el usuario debe haber ingresado su contraseña o su código un poco antes, caso de un cajero automático. El hacker utiliza una cámara térmica para tomar una fotografía del teclado o de la pantalla y es examinando estas áreas que es posible determinar las teclas, letras o símbolos utilizados, pero también su orden de entrada, explican. Según los investigadores, incluso un neófito al que se le haya dicho cómo descifrar la imagen térmica podría encontrar la contraseña. La imagen solo debe tomarse entre 30 segundos y un minuto después de tocar la superficie. Pero los investigadores decidieron ir más allá y automatizar el descubrimiento de contraseñas mediante un algoritmo de aprendizaje automático. Para alimentarlo, tomaron 1. 500 fotos térmicas de teclados desde diferentes ángulos. Los teclados acababan de usarse para escribir contraseñas. Usando probabilidades, pudieron refinar su modelo y lograr una eficiencia del 86 % en la búsqueda de contraseñas 20 segundos después de ingresarlas. La cifra cae al 62% después de un minuto y estas cifras corresponden a contraseñas de dieciséis caracteres. Cuando no superan los ocho caracteres, la tasa aumenta al 93%.

Este método, que aún requiere estar en las inmediaciones del objetivo, no debería ser aplicable por mucho tiempo en ciertos dispositivos con los nuevos sistemas de protección sin contraseña. Queda el caso de las máquinas expendedoras que podrían ser el objetivo de futuros hackers-ladrones.

Si bien la inteligencia artificial ha permitido avances en la salud, la investigación y la industria, en las manos equivocadas también puede usarse con fines delictivos o de desinformación.

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