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Reforma del código laboral en debate: se busca flexibilizar las horas extra en campañas de pico estacional (Black Friday/Navidad)

¿El fin de la rigidez horaria en el “Golden Quarter”? Un cambio necesario

El último trimestre del año, conocido en la industria como el “Golden Quarter”, representa la prueba de fuego definitiva para la logística y la atención al cliente. Sin embargo, año tras año, las empresas se topan con el mismo muro: una normativa rígida que no avanza a la velocidad del comercio electrónico. Este escenario podría estar a punto de cambiar. Bajo el marco de la Legislación: Reforma del código laboral en debate: se busca flexibilizar las horas extra en campañas de pico estacional (Black Friday/Navidad), los legisladores y cámaras empresariales han puesto sobre la mesa una propuesta audaz: adaptar los límites de jornada laboral a la realidad de la demanda moderna, permitiendo una gestión más elástica del tiempo de trabajo cuando el mercado más lo exige.

El cuello de botella: Cuando la demanda supera al reloj

La normativa actual en la mayoría de los países de la región establece topes rígidos para las horas extraordinarias (diarias, semanales y anuales). Si bien estas leyes protegen al trabajador del agotamiento, se han convertido en un dolor de cabeza logístico para sectores como el BPO y el Retail durante eventos de hiperpico.

El debate actual se centra en que, durante semanas críticas como el Black Friday o el Cyber Monday, el volumen de interacciones y pedidos puede aumentar hasta un 300%. La contratación temporal es la solución estándar, pero la curva de aprendizaje de un empleado nuevo a menudo no es lo suficientemente rápida para atender la complejidad de ciertos tickets. La reforma propone permitir que el personal experimentado, que ya conoce los sistemas, pueda extender su jornada de forma voluntaria por encima de los límites actuales, compensando esas horas con descansos prolongados en los meses de “valle” (enero-febrero).

La propuesta: “Bolsa de horas” y compensación dinámica

El corazón de esta reforma no es eliminar el pago de horas extra, sino flexibilizar su distribución. Se discute la implementación de una “bolsa de horas anualizada”.

Este modelo permitiría a las empresas y trabajadores pactar jornadas intensivas durante las 4 o 6 semanas de la temporada alta, superando los límites semanales tradicionales sin incurrir en ilegalidad, siempre que se respete el descanso mínimo entre jornadas (usualmente 12 horas). A cambio, el trabajador acumularía no solo el pago recargado correspondiente, sino también días libres adicionales para disfrutar pasadas las fiestas. Para los Directores de Recursos Humanos, esto significaría una reducción drástica en la rotación de personal temporal y una mayor calidad en el servicio al cliente.

Sectores en la mira: BPO, Logística y Última Milla

Aunque la reforma es transversal, está diseñada quirúrgicamente para aliviar la presión en dos áreas críticas:

Contact Center (BPO): Donde la “llamada en espera” es el enemigo. La flexibilidad permitiría cubrir las franjas nocturnas y de fines de semana durante Navidad con personal senior, asegurando que la resolución de problemas (FCR) se mantenga alta incluso bajo presión.

Logística y Delivery: Los centros de distribución necesitan manos expertas para evitar el colapso. La reforma busca legalizar esquemas de turnos rotativos de alta intensidad que hoy operan en zonas grises o requieren permisos especiales burocráticos.

El contrapeso: Garantías para evitar la precariedad

No todo son aplausos. Los sindicatos y defensores de los derechos laborales advierten que la línea entre “flexibilidad” y “explotación” es delgada. Por ello, el debate legislativo incluye cláusulas de seguridad estrictas: la voluntariedad absoluta del trabajador para adherirse a estos esquemas, el pago premium garantizado (evitando que se cambie dinero por tiempo “uno a uno” sin recargo) y la prohibición de usar este mecanismo para evitar contrataciones estructurales. La reforma busca modernizar, no precarizar.

Un 2026 con nuevas reglas de juego

Si esta reforma prospera, la planificación de la fuerza laboral (WFM) para la próxima Navidad será radicalmente diferente. Las empresas pasarán de buscar “cuerpos para llenar sillas” a diseñar estrategias de incentivos para que su mejor talento quiera participar en los picos de producción. Estamos ante un posible cambio de paradigma donde la rigidez industrial da paso a la agilidad de la economía de servicios.

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